Crónica de un burbujeante día en Champagne

Nota Creada el 2015-01-05 09:15:11
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Tuvimos el privilegio de conocer una parte de la famosa zona francesa donde se elaboran los espumantes por excelencia. Y claro, también degustamos varias etiquetas, con mucha pasión. 





Por Alejandro Sciscioli

Hay oportunidades que un vinero de ley no puede desaprovechar. Por ello, quien firma estas líneas se prometió por lo más sagrado que, tras el tour europeo de rigor en su luna de miel, si alguna vez pisaba nuevamente el viejo continente no dejaría de visitar alguna zona vitivinícola importante.

Y la revancha tuvo lugar en octubre pasado, cuando en el marco de un viaje de placer por distintas capitales europeas me hice de tiempo para recorrer, junto con mi esposa, una pequeña parte de esa hermosa región francesa conocida como Champagne, adonde se elaboran esos maravillosos vinos espumantes protegidos por la DO homónima.

De hecho, el tour ya lo habíamos contratado desde Asunción y, para hacernos de tiempo suficiente, renunciamos a excursiones a sitios que ya habíamos visitado en el viaje anterior.

Así, salimos desde la Place des Pyramides, vecina del famoso museo del Louvre, para recorrer los 140 kilómetros de distancia entre París y Reims, Es la mayor ciudad de la región de Champagne - Ardenas, aunque no es capital de su departamento.



G.H. MUMM. El trayecto transcurrió rápidamente y, casi sin darnos cuenta, llegamos a Mumm, la famosa casa productora que comenzó a escribir sus primeras páginas allá por 1827 y que actualmente pertenece al enorme grupo Pernod Ricard.

Para quienes estamos en este rincón del mundo es fácil recordar la marca debido a los espumantes que llegan a Paraguay provenientes de Argentina, elaborados por la sucursal que Mumm posee en Mendoza.

Cuando arribamos a la “maison”, un guía nos aguardaba para iniciar la vuelta. Con paciencia, el interlocutor iba comentando todos los detalles de la elaboración del Champagne, más algunos aspectos geográficos, siempre apurando el paso para evitar que el grupo que venía detrás nuestro nos pisara los talones.

Apenas pudimos recorrer unos pocos cientos de metros de los aproximadamente 30 kilómetros de cavas subterráneas que la casa posee. Lo mejor fue constatar la constante humedad ambiente (que se mantiene en torno al 80%) y la pareja temperatura (unos 18 grados Celsius), que se mantienen inalterables a lo largo de todo el año sin importar el clima exterior.

Y por supuesto, la degustación final fue la cereza que coronó paseo: primero el tradicional Mumm Brut Cordon Rouge, seco, vivaz y muy fresco, y luego el Mumm Le Demi-Sec, dulce y muy fresco.