Por Alejandro Sciscioli
Temo convertirme en un disco rayado, pero una vez más debo pedir disculpas a los lectores por publicar una crónica con gran demora. Es que, nuevamente, lo urgente se impuso a lo importante y la redacción de lo vivido durante una muy buena experiencia enogastronómica quedó en segundo plano debido a la locura de temas que fueron surgiendo con la llegada del fin de año.
Lo importante es que, por fin, le tocó el turno a este material en el que comento todo lo que llegó a las copas y los platos durante el encuentro que a inicios de noviembre realizó la importadora Frutos de los Andes con los siempre excelentes vinos de la Bodega Catena Zapata, en el restaurante El Migrante.
Se complicó nuestra llegada al local, debido a que ese día teníamos que asistir al curso de sommelierie que estamos tomando en el Centro Garofalo y, además, porque esa noche hubo un importante partido internacional en el Defensores del Chaco, lo que hizo que el tráfico en el centro se complique bastante.
Entonces, no llegamos puntualmente, pero sí a tiempo para que la sommelier Mariella Gavilán y Rocío Celauro, la anfitriona, nos dieran la bienvenida y nos presenten a Arnaldo Gometz, director comercial de la bodega argentina, quien estaba de visita en el país.
Y rápidamente llegó a las copas Nicasia Blanc de Blancs 2013, un blend compuesto de Viognier (60%), Gewürztraminer (25%) y Sauvignon Blanc (15%). Nos encontramos ante un vino de color amarillo suave con ribetes verdosos, límpido y brillante y con lágrimas de caída rápida. En su intensa nariz sobresalen notas cítricas, más delicados toques a piña, miel, lichi y un recuerdo herbáceo. Su boca es muy fresca y con buena acidez; obsequia un final con leve picor y recuerdos herbáceos y a lichi. Fue ideal tomarlo como aperitivo y, luego, repetirlo en la copa mientras disfrutábamos del maridaje: Bruschetas con camarones y salmón.
Luego le llegó el turno al cada vez más rico Saint Felicien Cabernet Fanc, de la cosecha 2010, que llegó maridado con un Risotto a la milanese con ceviche de pato. Nos encontramos ante un vino de color rojo rubí de capa alta, con ribetes granates, limpio y brillante, y lágrimas densas de caída lenta. Obsequia una nariz intensa con mucha fruta negra, especias y pimienta, más deliciosos toques balsámicos, trazas a café y un punto ahumado. Saluda la boca con leve dulzor y se percibe su buen cuerpo; es redondo, sedoso y picantito y ofrece un final largo con recuerdos frutados, más vainilla y especias. Luego de evolucionar un rato en la copa aparecen delicadas notas a pimiento rojo.
MESA A MESA. Durante la velada, Mariella no tomó la voz cantante para presentar cada vino, sino que fue recorriendo las mesas, copa en mano, para conversar con los comensales y compartir sus conocimientos del modo que ella mejor conoce: siempre amablemente y con una sonrisa en la boca.
En tercer lugar disfrutamos del muy buen D.V. Cstena Syrah Syrah 2011, un vino de color granate muy profundo con ribete violáceo, limpio y muy brillante, con lágrimas densas de caída lenta.De nariz intensa,aparece mucha fruta roja fresca, toques a mermelada, cerezas en licor, especias, pimienta y vainilla. Saluda la boca con suave dulzor, buen cuerpo y estructura firme; es picante yde buen volumen; obsequia un final muy largo y placentero con toques a vainilla, fruta, especias y un punto lácteo. ¿El maridaje? Solomillo de cerdo con puré de manzana y batatas.
A esa altura era ya imposible comer o tomar algo más, pero “hicimos el esfuerzo final” debido a que el menú tenía previsto un maridaje que en principio prometía mucho y, luego, terminó por revelarse como la mejor combinación de la noche: Helado de crema con salsa de frutos rojos, cacao, almendra picada y trufas de chocolate junto al mágico Angélica Zapata Malbec Alta 2010, ¡un vino para aplaudir de pie! Su color es granate muy profundo con ribete violáceo, limpio y brillante, con lágrimas densas de caída muy lenta. En su compleja nariz aparece con fuerza la fruta negra, más algo de especias, pimienta, cerezas en licor, un punto anisado, más deliciosos toques balsámicos.Entra en boca con gran personalidad y se perciben muy buenos cuerpo y estructura; esredondo y de muy buen volumen; en su muy largo final obsequia un punto picante, más notas a vainilla y recuerdo un frutado.
Sin dudas, el broche de oro para una noche en la cual todo estuvo perfecto.
La noche mágica de Catena Zapata en El Migrante
Cuatro excelentes etiquetas de la bodega argentina se degustaron en una velada dirigida por la sommelier Mariella Gavilán. Estuvo presente Arnaldo Gometz, ejecutivo de la firma mendocina.
Enero 10, 2015