Por Alejandro Sciscioli

Como la mayoría de los wine lovers bien sabe, el holding chileno Concha y Toro posee muy buenos emprendimientos vitivinícolas a ambos lados de la Cordillera de los Andes, es decir, en Argentina y Chile.

Por ello, no sorprendió encontrar que, en una misma cata, nos encontremos con vinos de dos de las marcas que integran la poderosa red, Viña Maipo, representando a Chile, y Trivento, haciendo lo propio con Argentina.

El encuentro tuvo lugar el pasado 9 de marzo en el cada vez más interesante Almacén del Plata, sitio que se lució con unas maravillosas y muy generosas tablas elaboradas de acuerdo con la sapiencia de don Eduardo Dios, su propietario.

Llevó la voz cantante Cristóbal Bizama, export manager para Sudamérica del Grupo Quinta de Maipo, pool vitivinícola formado en el año 2010 como una nueva unidad de negocios del Holding Concha y Toro. Este proyecto tiene como eje central desarrollar el concepto multiorigen, integrando viñas provenientes de distintos valles vitivinícolas de Chile y Argentina.

Las viñas que conforman el grupo Quinta de Maipo destacan por su gran reconocimiento internacional, una trayectoria exitosa en el tiempo y un fiel reflejo de su origen. En Chile están Viña Maipo, Maycas del Limari, Palo Alto y Canepa Wines, mientras que en Argentina son parte del grupo Bodega Trivento, Pampas del Sur y Finca La Chamiza.

El lugar en el mundo de Viña Maipo, tal como su nombre lo indica, es el famoso Valle del Maipo, aunque en sus etiquetas están representadas las más importantes regiones vitivinícolas trasandinas.

Primeramente degustamos dos variedades de la línea Vitral, inspirada en la luz que ilumina los vitrales de la Iglesia del Pueblo de Maipo.

Sorprendió por su frescura el Viña Maipo Vitral Sauvignon Blanc 2013, elaborado íntegramente con uvas de Casablanca. Se trata de un Sauvignon bien típico, con notas cítricas, manzana verde y algo de espárragos, mientras que en boca enamora por su frescor.

Siguió el correcto Viña Maipo Vitral Carmenere 2013, un vino que si no tuviera el apellido de la cepa en su etiqueta lo hubiese confundido con otra variedad. Muy equilibrado, en verdad, y fácil de tomar.

La apuesta se subió al llegar a las copas el Viña Maipo Gran Devoción Syrah / Viognier 2012, elaborado con uvas del Valle del Maule emulando el estilo de la famosa Côtes du Rhône. Se trata de un vinazo que tiene una estupenda relación entre precio y calidad. De color muy profundo, es intenso y complejo en nariz, con notas que desconciertan (como la fruta blanca, que es aportada por el 5% de VIognier que forma parte de su assemblage) y otras típicas, como la ciruela pasa y las especias, más cacao y tenues trazas ahumadas. En boca es firme y muy gustoso. Pide ser el compañero de comidas.

El viaje en las copas a Argentina se dio con el Trivento Golden Reserve Malbec 2011, un gran embajador de la viticultura de su país, elaborado íntegramente con uvas provenientes de Luján de Cuyo, uno de los sitios donde mejor se expresa el Malbec. Este gran vino nunca queda mal parado: de color casi negro y muy brillante, en nariz es una fiesta de complejidad, mientras que en la boca es puro placer.

El momento dulce llegó con Viña Maipo Dulzino Sweet Red 2014, un tinto con muy bajo tenor alcohólico (apenas 9%), que es ideal para beber como si fuera un jugo.

En verdad, me quedé con las ganas de conocer más vinos de Viña Maipo. Sin dudas, seguiré buscando y bebiendo ejemplares. Y claro, también comentaré las experiencias.